
El director general de Unicampo Uruguay destacó las muy buenas implantaciones y, en general, la baja presión de plagas hasta la fecha. La demora en la cosecha de invierno y la fecha comprometida para la soja de segunda impulsaron un corrimiento hacia el maíz, sumado a los buenos resultados de zafras anteriores con maíces tardíos y a los números que hoy lo favorecen.
El verano arrancó con señales agronómicas “muy positivas” para el Ing. Agr. Esteban Hoffman, director general de Unicampo Uruguay. “Hace rato que tenemos sembrada y asegurada la primera, y la segunda está muy avanzada y naciendo muy bien”, destaca en diálogo con Informe Tardáguila. Las lluvias acompañaron en la mayor parte del país y los cultivos muestran nacimientos muy parejos.
“Está todo muy bien nacido y en general las chacras están limpias. Se han podido hacer las labores a tiempo, sin inconvenientes para entrar bien”, describe. Desde Río Negro hacia el norte, el avance ha sido fluido, y aunque en el sur y litoral sur las escasas lluvias frenaron momentáneamente las tareas de siembra, la expectativa sigue siendo buena (es una zona que acepta siembras más entrado diciembre).
Uno de los puntos que más destaca Hoffman es la baja presión de insectos plaga. “Muy tranquilo de plagas”, resume. En un contexto donde la chicharrita del maíz ha generado preocupación regional, el técnico descarta riesgos para esta zafra: “Por ahora no hay nada, y no parece haber sorpresas si miramos los maíces de siembra tardía. Lo que se siembre fuera de fecha, más al norte, puede ser otra cosa”.
Este respiro sanitario permite que el foco esté puesto en la implantación y el manejo inicial, etapas clave para asegurar el potencial del cultivo.
El maíz gana espacio
La demora en la cosecha de los cultivos de invierno —producto del año frío— dejó a muchos productores con la soja de segunda en una fecha comprometida (no se aconseja más allá del 15 de diciembre en general para Uruguay, salvo más al sur, como Colonia y San José, donde puede estirarse algunos días más).
“Hay gente que hoy, directamente sin poder sembrar por falta de humedad en el suelo, está cambiando para maíz”, señala Hoffman.
La combinación de precio atractivo del maíz y la necesidad de evitar una soja tardía empuja la decisión.
Aunque nadie tiene aún el número exacto del área total, el consenso entre técnicos y productores es que habrá una baja en la superficie de soja y un aumento claro en la de maíz en la zafra 2025/26.
“Lo que no tenemos claro hoy es cuánto más de 300 mil hectáreas se van a sembrar”, admite.
El año pasado se implantaron unas 260 mil ha de maíz, según DIEA-MGAP.
Con buena implantación, sanidad controlada y decisiones de siembra que se adaptan al calendario, Hoffman ve un escenario alentador. “En general, muy bien. Muy bien nacido, muy buenas segundas”, resume. Si el clima acompaña en las próximas semanas, el verano podría consolidar un inicio de campaña muy sólido.


