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Por Alfredo Lago 

La zafra 25/26 fue la cuarta más productiva de nuestra historia, con kg/ha 9.338, pero el productor cerrará con pérdidas por segundo año consecutivo. Ante costos crecientes y precios deprimidos, la clave para la próxima campaña es ajustar el área sin resignar insumos. Y hay una señal en el horizonte: El Niño podría ser el factor que reactive los precios internacionales en 2027.

El pasado 27 de mayo, en INIA 33 y en su edición vigésima segunda, se realizó el XXII Taller de Evaluación de la Zafra de Arroz, donde participa la investigación, el anfitrión INIA, el gobierno a través del MGAP y la institucionalidad de la cadena arrocera: ACA y GMA.

Entiendo que es el evento de interacción sectorial más importante del año. La información allí recabada y las discusiones que esta genera han sido determinantes en los propios procesos de investigación del INIA, en las decisiones que toma la cadena al momento de aplicar tecnología en los cultivos y procesos industriales, y como insumo al gobierno al diagramar su política de cara al sector.

Los datos que surgen de este taller marcan el resultado productivo de la zafra, información que es compartida públicamente.

Estos resultados marcan otra zafra con muy buena productividad, la cuarta en rendimiento de nuestra serie histórica: kg/ha 9.338, y de los años de mejor calidad industrial.

Muy pocos países logran igualar este rendimiento, alternando entre los tres lugares del podio, casi siempre primeros. Lo cual demuestra la dedicación y el profesionalismo del arrocero uruguayo, que cuenta y aprovecha un muy buen ambiente para el cultivo del arroz y donde tenemos una excelente investigación local que nos provee el mejor y ajustado paquete tecnológico para colocar en nuestras chacras.

Esta es, entonces, la primera verdad de nuestra realidad: los cultivadores uruguayos somos muy buenos produciendo arroz, de los mejores del mundo, tanto en cantidad como en calidad. Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para lograrlo, aun dentro de un ciclo económico adverso. Por tanto, cumplimos.

La siguiente verdad la sabremos con precisión sobre el 30 de junio próximo, momento de fijación del precio provisorio, y con él conoceremos nuestro ingreso. Puedo adelantar que será bajo, muy bajo.

Generando un resultado económico negativo por segundo año consecutivo, donde para el productor, aun con estos rendimientos, hubiera sido mejor no haber cultivado arroz, lo que trae un alto endeudamiento sectorial.

Y es él, el productor, en definitiva, el único que pierde. La industria tiene garantizados por contrato los costos y la utilidad. El país, la economía nacional y las regionales se benefician al haber cultivos de arroz, empleos, servicios, impuestos, etc. Bueno para muchos, malo para el arrocero.

La tercera verdad de nuestra realidad es la de los costos de producción. Y es una muy mala realidad.

Para esta zafra culminada, 25/26, ya es parte de esa ecuación negativa, sabida y asumida.

Pero los altos costos importan e influyen en las decisiones de los productores para la próxima zafra, 26/27, donde ya debemos tomar decisiones que van a determinar gran parte de nuestro tamaño sectorial en la campaña venidera.

Ya sabemos que serán necesarios más capital por unidad de producción que en la anterior zafra. Combustibles, fertilizantes y fitosanitarios, entre otros insumos, están más caros hoy que el año pasado. Entiendo que el costo aumentará un mínimo de US$ 200 por hectárea.

Contestando la pregunta del título, lo primero que el productor debe hacer, por más que el precio de los insumos esté más alto, es no bajar la aplicación de estos. La prioridad es cumplir con los requerimientos de la planta basándose en la investigación disponible. No es un año para "cubrirse" cuando aplicamos fertilizantes, pero no puede faltar ni un kilo de nitrógeno; tampoco escatimar en las labores de suelo para lograr la mejor calidad de siembra. El gasoil está caro, pero los litros que se necesitan deben ir a la chacra; luego vendrá el período de riego y aquí tampoco podemos reducir horas de bombeo.

Las ton/ha 10 deben estar en el otoño del 2027. No hipotequemos nuestra principal fortaleza: la productividad.

Para ello es imperioso ajustar el área de siembra a los recursos con que podemos contar con seguridad.

Además, la cuantificación de los recursos disponibles deberá ser objeto de un minucioso y certero análisis, máxime con el aumento de los costos. Si estos son escasos para el tamaño de nuestra unidad, es preferible bajar la superficie de siembra.

Por cierto, en principio no parece ser un año para crecer. Podrá tomar el riesgo quien tiene capital disponible para ello; no parece ser una decisión acertada para quienes deban tomar nuevos créditos con esa finalidad.

Por ello entiendo que el área de arroz del Uruguay para la zafra 26/27 caerá un 20%, y esa es otra verdad, la cuarta, de nuestra realidad.

La otra verdad, ya adelantada en la segunda, es que seguimos con valores de exportación de nuestro arroz muy bajos. Lo que está vendido de esta zafra, aproximadamente el 30%, es de menor precio que en esta misma época del año pasado, lo cual nos mantiene sumergidos en la profundidad de este ciclo adverso.

Y en base a esto, las preguntas que nos hacemos son: ¿hasta cuándo los precios estarán deprimidos?, ¿cuándo se recuperarán?, ¿sería de impacto para esta próxima campaña?

Lo primero es saber que, si no hay mejoría de precios, la zafra 26/27 será otra de pérdida económica, la tercera.

Compartiré mi opinión al respecto, la misma ya fue esbozada en columnas anteriores.

Hoy gran parte del mundo está expectante y preparándose para la llegada del fenómeno de El Niño. Esto tiene fuertes impactos en muchas regiones. Genera alerta en los centros poblados, el exceso de lluvias o la escasez de estas afecta fuerte a sus habitantes; hay preocupaciones sobre la seguridad alimentaria, porque El Niño incide fuertemente en la producción de alimentos; perjudica la logística, lo que puede traer encarecimiento de esta.

En definitiva, durante el fenómeno estamos todos directa o indirectamente relacionados con sus impactos, casi siempre de balance perjudicial.

El arroz es uno de los rubros agrícolas más afectados en su producción por El Niño, siendo a su vez el cereal más consumido por la humanidad.

La afectación está en los rendimientos, siendo estos menores en años bajo este fenómeno; también hay incidencia negativa sobre la calidad del grano.

La forma en que El Niño impacta sobre el arroz responde a la propia manera de actuación del fenómeno a nivel global. Hay algunos lugares del mundo donde llueve por encima de la media y otros, la mayor superficie del planeta, donde llueve menos.

En América del Sur, donde todos los países del continente cultivan arroz, hay solo dos regiones donde llueve más. Una en todo el Cono Sur: Argentina (casi todas las provincias productivas), Brasil (los tres estados del sur), Paraguay (el sur del oriente del río Paraguay) y todo el Uruguay (mayormente al norte del río Negro); y la otra en Ecuador y norte de Perú. Todas estas regiones son relevantes en producción de arroz y sumadas son responsables de más del 70% del total del continente.

El volumen total producido cae en años Niño, lo que lleva a que la región tiende a ser deficitaria en arroz y necesita mayor comercio entre los países para su abastecimiento interno. También los saldos exportables del Mercosur son menores.

El mayor impacto negativo de El Niño en el mundo es la instauración de sequías, y es esto lo que ocurre en casi toda Asia. Continente donde se produce más del 80% del arroz del mundo y donde también está la mayor cantidad de consumidores de este cereal. En años normales los registros pluviométricos de Asia son muy importantes, al punto de que el regadío de los cultivos es provisto por esas lluvias regulares y diarias. En gran parte del continente las lluvias son ocasionadas por las corrientes monzónicas, por ello la seguridad alimentaria de esa región es tan dependiente de los monzones. Sabiendo que los principales y primeros exportadores mundiales de arroz están allí, el mercado internacional arrocero está fuertemente marcado también por ese factor.

Al día de hoy ya se reportan atrasos en los monzones, complicando la siembra de arroz de esta estación, disminuyendo área y rendimiento, lo que en principio sería perjudicial para el volumen de la próxima cosecha.

Además, en esos mismos países afectados ya hay impacto negativo del alto precio de los fertilizantes; se reportan menores niveles de aplicación de estos insumos, lo que también estaría afectando la productividad.

Ambos impactos, de concretarse —dado que por ahora aún no son hechos—, generarían volúmenes de arroz para el año 2027 bastante menores en comparación con los tres anteriores.

Otro factor relevante, no relacionado con El Niño, es la disminución de la superficie sembrada en Estados Unidos, que podría superar el 25% de caída de área. Habrá menos arroz para fines de 2026, lo que impacta en los volúmenes del 2027.

A esto se suman disminuciones continuas en varios países de Centroamérica y el Caribe, y otros problemas que están afectando la economía de productores de casi todos los países de Sudamérica, que terminan disminuyendo también el área y, por tanto, el volumen del cereal.

Con esta sexta verdad, será realidad que a nivel mundial habrá menos volumen de arroz producido en comparación con el consumo, luego de tres años produciendo más que la demanda.

Pero otra verdad es que aún hay mucho stock de arroz en el mundo, seguramente más de 200 millones de toneladas, lo que representa el 40% del consumo mundial. Es bastante, máxime en un alimento que se cosecha todos los días en algún lugar del planeta.

La historia dice que hay reacciones cuando se conoce que una producción no alcanza a la demanda de ese alimento y debe recurrirse a las reservas. Y eso vale para todos los rubros, todos los productos: el precio sube.

Dependerá de la brecha entre producción y consumo de la zafra 26/27 en todo el mundo para saber la rapidez y el cuánto de la suba.

Para Uruguay: ¿alcanzará la suba aun para las ventas de esta zafra recién cosechada? ¿Cuándo estemos sembrando la 26/27 ya estarán los mejores precios?

Todo dependerá de la intensidad del fenómeno El Niño.

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