El Parlamento uruguayo comenzó a tratar este martes el acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea a través de una comisión bicameral especial, en un movimiento que apunta a posicionar a Uruguay como el primer país del bloque regional en ratificarlo.
El canciller Mario Lubetkin defendió el tratado tras comparecer ante la comisión y lo definió como una herramienta estratégica para el desarrollo de largo plazo. “Esto es la proyección de transformación de nuestro país en los próximos 5, 10, 15 o 20 años. Para que tengamos un Uruguay mucho más potente, poderoso, con más fuentes de trabajo”, afirmó en rueda de prensa.
La aspiración del gobierno es avanzar rápidamente en la aprobación parlamentaria y dar una señal política y económica hacia el exterior. Bajo un escenario optimista, el acuerdo entre la UE y Uruguay podría regir en forma provisional desde el segundo semestre de 2026, en virtud de las últimas señales políticas que se han recibido desde Europa.
El acuerdo podría ser refrendado por el Parlamento uruguayo en los próximos días, lo que convertiría al país en el primero del Mercosur en completar el proceso interno.
La estrategia tiene una lectura clara: mientras en Europa persisten resistencias y el proceso de ratificación puede ser más lento, Uruguay busca ganar posicionamiento dentro del bloque y mostrarse como socio confiable y proactivo. Para una economía fuertemente dependiente del comercio exterior, el acceso preferencial al mercado europeo representa una oportunidad relevante, especialmente para los sectores agroindustriales. Por ejemplo, en el caso de la carne vacuna hay una cuota de 99 mil toneladas para el Mercosur, que el bloque debe decidir cómo distribuirá. La liberación de ese cupo se hará en forma progresiva en un plazo de 5 años. Hasta un 55% puede ser enfriada y al menos 45% congelada.
Lubetkin aseguró además que existe un amplio respaldo político interno. “La inmensa mayoría del sistema político uruguayo aprueba algo que tiene que ver muy fuertemente con fuentes de trabajo y crecimiento”, sostuvo.
El acuerdo, que demandó más de 25 años de negociaciones y atravesó distintos gobiernos en ambas regiones, abre un nuevo capítulo en la inserción internacional del Mercosur.
En ese marco, Uruguay apuesta a liderar el proceso de ratificación y capitalizar tempranamente los beneficios de un tratado que, de concretarse plenamente, redefinirá el marco comercial con uno de sus principales socios estratégicos.


