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En el marco de una nueva edición de las jornadas de la Unión de Producción Intensiva de Carne (UPIC), el Ing. Agr. Pedro Simeone volvió a hablar de la realidad de los corrales en Estados Unidos, sin embargo, en esta oportunidad el enfoque cambió de escala.

"El año pasado presentábamos unos datos de lo que pasa en los corrales en Estados Unidos, pero más que nada con énfasis en un corral de escala pequeña. Este año lo que hicimos fue caracterizar lo que es la industria del feedlot en Estados Unidos, presentar las tendencias y las tecnologías que se aplican ", explicó el profesional.

Simeone estructuró su análisis de la industria estadounidense del feedlot desde tres ángulos: el tamaño y la capacidad instalada, la infraestructura y las instalaciones, y la alimentación junto con el uso de promotores de crecimiento. "La mayoría de los corrales son, hay más o menos 92.000 corrales con menos de 1.000 animales de capacidad instalada; sin embargo, si ponemos énfasis en los corrales con más de 5.000 animales, podemos ver que esos corrales representan el 77% de los animales alimentados a corral", detalló.

En materia de infraestructura, Simeone señaló que los corrales estadounidenses trabajan sobre pisos de concreto y ponen especial atención en la gestión del personal, además del procesamiento de los alimentos que se suministran a los animales.

Uno de los ejes centrales de la presentación fue el uso de hormonas como promotores de crecimiento, una tecnología que en Estados Unidos forma parte habitual del manejo nutricional y que en Uruguay está prohibida por ley. Según explicó Simeone, su aplicación "afecta lo que es la performance animal, mejorándola, mejorando la eficiencia de conversión, mejorando lo que es la ganancia media diaria y, por supuesto, lo que es el peso de carcasa".

La diferencia en los números es contundente. "Por ejemplo, acá una eficiencia de conversión es en torno a lo que es 8,5, mientras que al usar promotores de crecimiento esa eficiencia de conversión podría mejorar hasta 6 a 1", comparó el técnico, ilustrando la magnitud del salto que permiten estos aditivos en el aprovechamiento del alimento.

A esa diferencia se suma otra, vinculada al procesamiento del grano. En Estados Unidos, la región cercana al cinturón maicero de Nebraska utiliza el grano húmedo de maíz, que mejora significativamente la eficiencia de conversión, mientras que en Texas es habitual el steam flake, el grano de maíz rolado a vapor.

"Acá en Uruguay hay un feedlot que posee la tecnología de steam flake, pero allá es bastante común observarlos principalmente en los feedlots cerca del estado de Texas", apuntó Simeone.

El peso de la genética

La comparación entre ambos países también deja en evidencia una diferencia sustancial en el tamaño final de los animales. "En Estados Unidos los pesos de carcasa andan en torno a los 450 kilos, que vendría a ser un animal vivo de 700, 750 kilos; mientras que acá los pesos de carcasa andan en torno a los 270, 300 kilos", precisó el técnico. Consultado sobre si esa diferencia responde a un frame mayor, Simeone no dudó: "Sí, por supuesto. La genética juega un rol fundamental, son animales más grandes".

Ese mayor tamaño va de la mano de un encierre más prolongado. "Para obtener esos pesos de carcasa mayores, los días a corral también son mayores. En promedio, al día de hoy, los animales se encuentran en torno a los 200 días alimentados a corral", señaló, un plazo muy superior al que maneja habitualmente la industria uruguaya.

Lejos de tratarse de una decisión arbitraria, el estiramiento de los días a corral responde a una ecuación de negocio concreta, según explicó Simeone: "Uno de los motivos por el cual aumentan los días a corral: primero porque se paga por marbling, por marmoleo, se precisa mayor cantidad de grasa intramuscular; también el precio del ganado al día de hoy impulsa mucho lo que es aumentar los días a corral; y el uso de promotores de crecimiento permite que la eficiencia de conversión sea relativamente buena en los últimos días de corral".

Sin promotores de crecimiento, la eficiencia de conversión tiende a deteriorarse a medida que el animal se acerca a su punto de terminación, lo que encarece cada kilo adicional. Con hormonas, en cambio, ese deterioro se atenúa en el tramo final del encierre. "Cuando uno usa promotores de crecimiento, el partido no se juega en los primeros días, sino se juega en los últimos días a corral, cuando la eficiencia de conversión tiende a disminuir", resumió Simeone, en una de las definiciones más claras de su presentación.

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