Con un trámite dinámico que combinó cautela al inicio y una marcada avidez por las categorías de rápida terminación, el consorcio de rematadores Lote 21 concretó una nueva subasta por pantalla, con 99% de colocación.
La operativa dejó en evidencia un cambio en las decisiones de compra respecto a las ventas del Prado, mientras las categorías de recría más largas operaron con mayor lentitud, la demanda se volcó decididamente hacia los ganados formados para acortar plazos y aprovechar el momento favorable del ganado gordo.
Al analizar la jornada de ventas, Santiago Gaudín, presidente de Lote 21, explicó que el mercado mostró "mucho pique, pero con cautela al comienzo". En los terneros se observó una tendencia hacia el equilibrio, con un promedio general de US$ 4,61 por kilo y US$ 852 al bulto. Si bien al kilo se registró un ajuste del 1%, Gaudín puntualizó que al bulto no existió tal corrección debido a que entraron lotes con mayor kilaje. En las hembras de la misma categoría, las terneras repitieron el comportamiento del remate anterior, sosteniendo una media de US$ 4,18 por kilo y valores en el eje de US$ 825 a US$ 830 por cabeza, en tanto que las vaquillonas livianas transitaron con un ritmo más pausado.
En la invernada, el novillo de 1 a 2 años operó con mayor tranquilidad, en contraste con la firmeza observada en las categorías pesadas. Los novillos de 2 a 3 años y los formados corrigieron al alza, promediando US$ 3,42 por kilo y US$ 1.440 al bulto. En la misma sintonía, las vacas de invernada mostraron un desempeño destacado al colocarse a US$ 2,67 por kilo y US$ 1.120 por cabeza. Según evaluó Gaudín, el comprador se mostró más oportunista, priorizando el retorno rápido de la mano del momento que atraviesa la hacienda a faena y asumiendo con prudencia las opciones de ciclo largo previo al inicio de la primavera.
El segmento de la cría reafirmó la firmeza que viene exhibiendo en la zafra. Las piezas de cría alcanzaron una valorización del 5%, dispersándose unas 800 cabezas a un promedio de US$ 798 —prácticamente en el eje de los US$ 800—, una referencia que se ubica en niveles récord para la categoría. Por su parte, los vientres preñados contaron con una destacada calidad de oferta y promediaron en el entorno de los US$ 1.350, cerrando una subasta donde el mercado convalidó con firmeza la escasez y los negocios más inmediatos.




