
El área total de cultivos de invierno podría superar a las 850 mil hectáreas, la más alta del siglo. El trigo es la gran incógnita, con costos cerca de US$ 1.000 por hectárea y el ojo puesto en el clima.
La zafra de invierno 2025 arrancó a un ritmo que hace años no se veía. Al 20 de mayo, dos tercios del área de canola y colza más carinata ya estaba sembrada, con equipos trabajando sin pausa y sin pronóstico de lluvia que los frenara. Esteban Hoffman, director general de Unicampo Uruguay, aseguró en diálogo con Informe Tardáguila que hace años no se veía una siembra de crucíferas como esta en mayo y que, si no pasa nada raro, el grueso estará en tierra antes de que termine el mes.
La señal más clara del dinamismo fue práctica: el propio equipo de Unicampo tuvo dificultades la semana pasada para encontrar chacras disponibles donde sembrar experimentos, que exigen que la chacra no esté sembrada.
“El área está muy adelantada, los equipos no paran y se arranca fuerte con trigo y cebada”, graficó Hoffman.
En ese contexto, las proyecciones para las brásicas —canola y colza— apuntan a unas 400 mil hectáreas, aunque el ingeniero agrónomo fue cauteloso. “Hay gerentes comerciales de empresas que ofrecen al mercado semilla que manejan esa cifra como posible”, indicó.
Tonificada por los buenos precios en Chicago, la cebada crece, mientras que el trigo, en cambio, es la gran incógnita.
Con costos que se acercan a US$ 1.000 por hectárea, la ecuación exige precio y clima a favor. Hoffman estimó que llegar a las 300 mil hectáreas de trigo ya sería una sorpresa, y que una campaña de invierno total cercana a las 900 mil hectáreas, también —sumando trigo, cebada, brásicas y otros cultivos menores— representaría la mayor intensidad agrícola invernal del siglo XXI en Uruguay.
La incertidumbre del clima
El escenario climático agrega incertidumbre. Hoffman mencionó los últimos informes disponibles del NOAA sobre temperaturas del Pacífico, que muestran claramente un sesgo Niño.
“Cuando es un Niño, y más cuando es un súper Niño (como se lo ha dado en llamar), al sur de Brasil y en Uruguay se esperan lluvias por encima de lo normal en primavera y verano, y en el centro de Sudamérica lo contrario. La gran pregunta es si nos afecta a nosotros o se queda al norte, como ya pasó otras veces”, planteó. El antecedente del 2017, el último año con exceso hídrico, ya tiene nueve años, un dato que el técnico no pasa por alto.
Pese a las dudas, el tono general es optimista. Las brásicas arrancaron bien implantadas, el trigo está subiendo en precio y la perspectiva de un verano favorable empuja a los productores a no achicarse.
En 15 días, cuando avance y se cierre la siembra de brásicas, y esté muy avanzada la de trigo y cebada, el panorama será mucho más claro.
Por ahora, los números apuntan a una campaña que avanza con viento a favor, y podría escribir un récord.
