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La zafra de trigo 2026 arranca con un área de siembra todavía indefinida, ventas a futuro casi inexistentes pese al repunte de precios de mayo, y un escenario internacional donde El Niño sobre Australia emerge como el principal factor de soporte para los valores.

Joaquín Basso, gerente de Negocios de Granos de Cargill Uruguay, dijo a Informe Tardáguila que la foto de siembra de invierno luce compleja. La intención original apuntaba a una caída importante en cereales, con los productores volcándose a brásicas por una cuestión de costos —principalmente fertilizantes— y mayor rentabilidad relativa.

“Un piso de 350.000 hectáreas de brásicas parece asegurado, con un crecimiento muy grande que es difícil de medir”, indicó.

En trigo, el panorama es más incierto. Basso señaló que el repunte de precios de mayo generó un cambio en la intención de siembra que todavía no se sabe si se concretó. “Si se concreta un área de trigo un 5% o 10% por debajo del año pasado y se confirma el área de brásicas que estamos manejando, probablemente estemos frente a un invierno importante”, evaluó. La contrapartida es la fuerte intención de siembra de maíz de primera que se escucha en el mercado, que compite directamente con el trigo por superficie y por decisión del productor. 

Ventas a futuro casi simbólicas

Pese al repunte de precios que se verificó en mayo, las ventas anticipadas de trigo fueron prácticamente nulas. Basso reconoció que fue una pena no haber podido capitalizar esa ventana, pero señaló que la incertidumbre sobre si sembrar o no y las dudas climáticas de ese período impidieron que los productores tomaran posición. “Fue simbólico lo que se comercializó”, admitió.

Hoy el escenario de precios luce más presionado. La cosecha europea viene bien, el Mar Negro consolida una producción importante y eso pone presión sobre los valores. La paridad local para diciembre se ubica hoy en torno a los US$ 210 por tonelada. 

El Niño y Australia, los factores a seguir

El gran driver a monitorear para el trigo uruguayo es Australia. Con un fenómeno El Niño fuerte que genera condiciones de sequía extrema en ese país, cualquier impacto severo sobre la cosecha australiana podría convertirse en un soporte importante para los precios globales de trigo.

“Australia puede ser un driver muy importante, positivo o negativo, dependiendo de cómo le vaya con el niño”, señaló Basso.

Europa, en cambio, queda relativamente a salvo porque cuando llega el período más crítico del fenómeno la cosecha ya está prácticamente armada.

El conflicto en el Mar Negro (por la guerra entre Rusia y Ucrania) sigue siendo una variable latente. Basso advirtió que un recrudecimiento podría generar movimientos bruscos y rápidos en los precios, aunque por ahora el mercado lo tiene incorporado y lo maneja como un riesgo de fondo. “Siempre está ahí”, resumió.

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