La intención de siembra en la región núcleo argentina cae 17% y podría implicar unas 300 mil hectáreas menos, en un escenario donde el costo de la urea redefine la ecuación productiva.
La campaña de trigo 2026/27 en Argentina arranca con señales de ajuste en la región núcleo, donde las primeras estimaciones marcan una caída interanual del 17% en el área, equivalente a unas 300 mil hectáreas menos.
Si bien existe intención de sostener el cultivo dentro de las rotaciones, los números terminan condicionando la decisión. El principal factor es el fuerte deterioro de la relación insumo-producto, con la urea como variable determinante.
En el último año, la relación urea/trigo pasó de 2,6 a 4,1, lo que implica que hoy se necesitan más toneladas de cereal para acceder al principal fertilizante del cultivo. Con valores actuales cercanos a US$/t 890 para la urea —frente a US$/t 540 un año atrás—, el impacto sobre los costos es directo.
En este contexto, los márgenes aparecen muy ajustados. Con un precio esperado a cosecha de US$/t 217 y un rendimiento de referencia de kg/ha 4.000, el margen neto en campo propio se ubica en torno a US$/ha 65. En campo arrendado, en tanto, la ecuación pasa a terreno negativo, con pérdidas del orden de US$/ha 128.
Rindes de equilibrio más exigentes
La suba de costos eleva también los rindes necesarios para cubrir gastos. Hoy se requieren kg/ha 3.700 en campo propio y kg/ha 4.600 en campo alquilado para no perder dinero, valores que pueden superar los kg/ha 5.000 en zonas más alejadas de los puertos.
Este deterioro se refleja también en la estrategia productiva. En muchos casos, se prevé una reducción en la dosis de fertilización, aunque eso compromete el potencial de rendimiento, generando un equilibrio difícil.
Aun así, cuando el trigo se integra en esquemas de rotación con soja de segunda, los números mejoran. Bajo ese planteo, los márgenes pueden alcanzar US$/ha 466 en campo propio y ubicarse levemente por encima del equilibrio en campo arrendado.
Atraso en soja y riesgo en la calidad
En paralelo, la cosecha de soja en la región núcleo muestra un atraso marcado. El avance alcanza el 43% del área, lejos del 80% habitual para esta época.
Las condiciones climáticas explican buena parte de este retraso, con suelos húmedos, dificultades de acceso a los lotes y granos que no logran perder humedad, en niveles que se ubican entre 15% y 17%.
A esto se suma un deterioro en la calidad, con presencia de granos verdes, dañados o afectados por hongos, e incluso casos de brotado, lo que deriva en descuentos comerciales y mayores costos de secado.
En este escenario, el foco de corto plazo pasa por una mejora en las condiciones climáticas que permita avanzar con la cosecha, mientras que, hacia adelante, la campaña fina se perfila con menor área y márgenes más exigentes, en un contexto donde el costo de los fertilizantes vuelve a ser determinante.
Fuente: Bolsa de Rosario
