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La vicecanciller y subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, explicó en rueda de prensa por qué el gobierno no apura la definición sobre el reparto de la cuota de carne vacuna con la Unión Europea, y repasó otros frentes de la agenda comercial, como la regla antideforestación europea y las negociaciones con el Transpacífico.

Csukasi sostuvo que Uruguay tiene tiempo por delante para negociar el reparto de la cuota, ya que el acuerdo está funcionando bien y el aprovechamiento actual resulta muy favorable para el país y sus exportadores.

"Hasta tanto no tengamos un resultado que realmente sea conveniente para el país, no hay necesidad de acelerar las discusiones ni de amoldarse a un acuerdo que no sea perfecto", planteó, en referencia a una distribución que deberá definirse entre los cuatro socios del Mercosur por consenso. 

Confirmó que, de no lograrse un acuerdo entre los países del bloque, en 2027 seguirá vigente el mismo esquema actual de reparto, basado en el criterio de "primero llegado, primero servido".

Consultada sobre la incidencia de Brasil en esta discusión, Csukasi explicó que, a partir del 3° de setiembre, ese país quedó fuera del mercado europeo de proteínas animales, lo que reduce a tres, en lugar de cuatro, la cantidad de socios del Mercosur que hoy pueden acceder efectivamente al mercado europeo.

Aclaró, sin embargo, que cuando se distribuya la cuota de forma definitiva deberá hacerse contemplando a los cuatro países, ya que la situación brasileña es temporal y en algún momento se modificará.

La regla antideforestación y la ventaja uruguaya

Sobre la exigencia europea de una regla antideforestación, prevista para entrar en vigor el 1° de enero de 2027, Csukasi reconoció que la clasificación de Uruguay como país de "riesgo bajo" lo coloca en una posición distinta a la del resto de la región.

Aclaró, no obstante, que la normativa europea ha cambiado de rumbo en varias oportunidades, por lo que todavía no hay garantías de que el sistema efectivamente entre en vigencia en esa fecha. Remarcó que, más allá de esa incertidumbre, Uruguay viene trabajando para demostrar que produce sin deforestar, una tarea que, dijo, el país puede mostrar a sus propios términos y ritmos, exista o no una certificación europea obligatoria.

Más allá de Europa, Transpacífico y RCEP

Csukasi insistió en que Uruguay no puede conformarse con el acuerdo alcanzado con la Unión Europea, y remarcó que históricamente el país buscó apertura de mercados a través del Mercosur y, ahora que puede hacerlo también de forma bilateral, sigue esa misma línea. Mencionó como frentes activos la negociación para el ingreso al Transpacífico (CPTPP) y la aceptación de Uruguay en el RCEP, que acercaría al país a mercados como China y Corea del Sur, además de otras oportunidades que puedan surgir.

Sobre el proceso de ingreso al Transpacífico, explicó que se trata de un mecanismo distinto a una negociación tradicional, ya que Uruguay atraviesa una revisión permanente para demostrar que cumple con las disposiciones del acuerdo. Detalló que, en seis meses de ese proceso de revisión de cumplimiento, el país ya respondió 1.300 preguntas, y que, de completarse esa etapa, se pasaría a la instancia de acceso a mercado propiamente dicha, donde recién podrá evaluarse en concreto qué obtendría Uruguay y qué debería ceder a cambio.

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