
Medio Oriente y, concretamente, la península arábica, es una región del mundo de alto poder adquisitivo y elevadas necesidades de importación de alimentos. Exportan básicamente petróleo y son importadores netos de alimentos muy difíciles de producir en el desierto. Uruguay coloca allí fundamentalmente productos lácteos y carne, tanto vacuna como ovina, además de otros productos como madera aserrada y medicamentos veterinarios.
La guerra desatada a partir del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero trastocó drásticamente la corriente comercial con esta parte del mundo.
“El primer impacto del conflicto es logístico. Los embarques en tránsito a puertos de Medio Oriente han tenido distorsiones y por el momento hay incertidumbre sobre cómo se abastecerán los países involucrados en los próximos meses”, comentó a Informe Tardaguila Gastón Pescetto, gerente de exportaciones de Conaprole.
El principal producto de exportación de Uruguay a la península arábica son lácteos, fundamentalmente manteca y, en segundo orden, leche en polvo entera. De los US$ 16,5 millones de exportaciones a esa región en lo que va del año, US$ 11,5 millones (70%) son productos lácteos.
Pescetto agregó que para algunos destinos “se identificaron puertos alternativos que se mantienen operando, pero con un costo sensiblemente mayor”. Por el momento dijo que “la demanda no se ha visto afectada, pero en las próximas semanas se puede prever un enlentecimiento a raíz de las dificultades logísticas”.
Medio Oriente es más significativa en el caso de las exportaciones de carne ovina, dado que, aunque en valores absolutos es menos significativo, es una proporción más alta de los embarques totales. En enero y febrero la península arábica fue el destino de 17-18% de las exportaciones de carne ovina. Estas, así como las de carne vacuna, se redujeron a cero en lo que va de marzo.
Un trader que trabaja en la colocación de carne en esa región del mundo comentó a Informe Tardáguila que se están buscando rutas alternativas fundamentalmente en el mar Rojo.
El puerto de Yidda, en Arabia Saudita, sería el mayoritariamente utilizado. Para los países del golfo Pérsico se iría desde allí por vía terrestre hasta el destino, con el consecuente aumento de los costos.
La fuente dijo que la semana que viene se empezarán a embarcar cargas viejas, que habían quedado a la espera del encuentro de opciones a las rutas tradicionales. Pero, agregó, no se están haciendo negocios nuevos.
Las exportaciones globales de Uruguay a la península arábica cayeron de forma drástica este mes.
Pasaron de US$ 284 mil por día hábil en febrero a US$ 158 mil en lo que va de marzo, una caída de 44%. En el caso concreto de los países del golfo Pérsico las bajas son más significativas.
La estrategia de los exportadores, según dijo Pescetto, es “gestionar los embarques que están en el agua y monitorear la situación semana a semana para ver la posibilidad de retomar negocios”. En principio, estos serán a mayores costos. Habrá que esperar a que terminen los bombardeos y se permita el pasaje de barcos por el estrecho de Ormuz para que la situación vuelva a la normalidad, tanto en rutas de tránsito como en el precio de los fletes marítimos mediante una reducción del precio del petróleo.
