La Sociedad de Productores Forestales presentó una hoja de ruta a 2040 para reactivar la expansión del sector, con foco en cambios regulatorios, logística, energía y nuevas industrias. La propuesta estima que incorporar 500 mil hectáreas podría generar unos 18.600 empleos adicionales y elevar las exportaciones anuales en US$ 1.340 millones.
La Sociedad de Productores Forestales (SPF) puso sobre la mesa este lunes una propuesta para incorporar 500 mil hectáreas de forestación comercial durante los próximos 15 años, ante la desaceleración que registra la expansión del área plantada.
Durante el octavo Desayuno Forestal que tuvo lugar este martes en el hotel Radisson, la gremial planteó que el desafío ya no pasa por demostrar si el modelo forestal uruguayo funciona, sino por generar las condiciones para sostener un nuevo ciclo de crecimiento e inversión hacia 2040.
Francisco Bonino, vicepresidente de la SPF, señaló durante la presentación que el crecimiento de nuevas áreas se ha reducido progresivamente. La primera Ley Forestal es de 1968 y, desde entonces, acumuló más de 30 decretos y modificaciones. El área nueva plantada, que en los primeros años del boom rondaba las 50 mil o 60 mil hectáreas anuales, fue perdiendo fuerza: 5% de crecimiento en 2007, 2,8% hacia 2013, menos del 1% el año pasado.
“La forestación no está creciendo”, afirmó, y advirtió que, a la tasa actual, Uruguay necesitaría unos 100 años para duplicar su superficie.
El país tiene hoy casi 1,2 millones de hectáreas de bosques forestados. El área de aptitud forestal del país es de unos 4 millones de hectáreas.
“Tener el área de prioridad forestal disponible no alcanza, necesitamos otras cosas para que ello ocurra”, sostuvo.
La propuesta no plantea volver a los subsidios que acompañaron los primeros años del desarrollo forestal. “No hace falta gastar más, hay que buscar las trabas y tomar decisiones”, resumió Bonino.
El documento identifica como principal limitante la creciente incertidumbre regulatoria y propone pasar de un sistema de autorización proyecto por proyecto a otro basado en impactos, inspirado en Nueva Zelanda.
Para actividades de bajo riesgo, la idea es avanzar hacia un modelo de “notificar y cumplir”, junto con plazos definidos, una ventanilla única digital y criterios regulatorios estables.
Logística y energía también entran en la agenda
El segundo eje apunta a reducir los costos logísticos y energéticos. Entre las propuestas aparecen ampliar los corredores habilitados para bitrenes y tritrenes, mejorar el sistema ferroviario —especialmente al norte del río Negro y en el noreste— y lograr una conexión directa del tren con las terminales del puerto de Montevideo.
Bonino señaló que una mayor utilización de bitrenes y tritrenes podría reducir alrededor de 15% el costo del transporte y remarcó que esas mejoras no beneficiarían exclusivamente a la forestación.
El tercer componente apunta a generar demanda para la madera adicional mediante nuevas industrias, construcción en madera, biomasa, bioenergía y otros desarrollos de mayor valor agregado. La SPF destacó que actualmente existen unos US$ 350 millones de inversión en tres proyectos vinculados a madera sólida, una señal de diversificación respecto al ciclo de grandes inversiones centradas en celulosa.
También planteó desarrollar instrumentos que permitan una mayor integración de productores agropecuarios y aprovechar los mercados de carbono como eventual fuente de financiamiento para nuevas plantaciones.
Un impacto potencial de 2,5% del PIB
Según las estimaciones de Exante incluidas en el documento, incorporar 500 mil hectáreas adicionales tendría un impacto incremental equivalente a 2,5% del PIB de 2025. El valor agregado de la cadena pasaría de US$ 4.700 millones a US$ 6.850 millones y las exportaciones anuales de US$ 3.000 millones a US$ 4.340 millones.
El empleo directo, indirecto e inducido crecería desde 46 mil hasta 64.600 puestos, unos 18.600 adicionales.
La presidenta de la SPF, Lucía Basso, recordó que el desarrollo forestal fue resultado de una política sostenida durante nueve gobiernos y consideró que el sector vuelve a estar ante una instancia en la que las decisiones definirán su trayectoria futura.
“El futuro que imaginamos no simplemente sucede; se construye a partir de las decisiones que tomamos hoy”, expresó.
El gobierno mostró coincidencias con parte de la agenda
Durante el intercambio posterior, el director general Forestal del MGAP, Gastón Martínez, afirmó que existe “bastante sintonía” con varios de los planteos de la SPF. Adelantó que para noviembre se proyecta avanzar desde los registros en papel hacia una plataforma que permita digitalizar unas 6 mil carpetas forestales, un primer paso hacia una futura ventanilla única.
Desde el Ministerio de Economía y Finanzas, Isabella Antonaccio puso el foco en la competitividad y coincidió en la necesidad de avanzar sobre logística, corredores para bitrenes y tritrenes y energía.
En tanto, el subsecretario de Ambiente, Oscar Caputi, defendió los cambios introducidos por el decreto 179 y aseguró que actualmente los trámites correspondientes a determinadas superficies forestales categorizadas A están saliendo en menos de un mes. Ante la propuesta de sumar 500 mil hectáreas, afirmó: “No tendríamos problemas en atender una potencial demanda” de esa magnitud.

