Gentos e Hilonyl iniciaron en la Asociación Rural de Florida un ciclo de charlas técnicas con datos de ensayos propios, novedades varietales y las últimas tendencias en conservación de forrajes.
La Asociación Rural de Florida fue el escenario del primer ciclo de charlas técnicas organizado por Hilonyl y Gentos, con la colaboración de Tardáguila Agromercados. Tres disertantes, tres temas bien distintos pero con un hilo conductor claro: cómo producir más y conservar mejor en sistemas ganaderos y lecheros.
La apertura estuvo a cargo de la Ing. Agr. Pilar Irureta Goyena, de Gentos Uruguay, con una presentación titulada Pasturas para intensificar sistemas productivos. Antes de entrar en variedades y ensayos, Goyena se tomó un momento para explicar de dónde viene una semilla.
El proceso de mejoramiento genético lleva entre 12 y 20 años desde que se traza el primer objetivo hasta que el productor tiene el material en sus manos.
En ese camino se evalúan decenas de miles de plantas —el programa de alfalfa de Gentos trabaja con 70 mil individuos en campos experimentales en La Lucila, Pergamino— y se miden persistencia, producción, calidad, sanidad y adaptación a distintos ambientes y sistemas de pastoreo.
El Falaris como complemento de la alfalfa
Uno de los puntos que más atención generó fue la presentación del Falaris Mate, una gramínea de ciclo mediterráneo poco conocida en Uruguay pero con resultados que justifican explorarla. Produce muy bien con bajas temperaturas, tiene latencia estival —no crece en verano—, se implanta rápido y complementa bien en invierno. A muchos productores les recuerda a una avena perenne.
En un ensayo sembrado en San José en 2023, la mezcla de alfalfa con Falaris produjo un 42% más de materia seca que la alfalfa sola en el primer invierno. La producción total acumulada en todos los campos experimentales viene siendo un 30% superior.
Las conclusiones preliminares —el ensayo continúa este año— señalan que la mezcla produce más en otoño-invierno, cuando los verdeos todavía no están implantados, tolera mejor las bajas temperaturas, logra mayor cobertura vegetal y reduce la aparición de malezas.
La recomendación de Goyena es consociarla con Dactylis, que crece más en primavera-verano, logrando así una distribución más pareja de la producción a lo largo del año.
También presentó la variedad Latte 920, una alfalfa de producción sostenida durante todo el año, con alta relación hoja-tallo, tallos más finos y mayor robustez general. En tres años de ensayo en San José está produciendo un 22% más que la variedad Channá, pero el dato más relevante no es solo de producción: el consumo por parte de los animales es un 44% superior. La explicación es directa. Más hojas, menos palos.
“En alfalfa, más producción no significa más consumo. Lo que determina el consumo es la relación hoja-tallo”, sintetizó Goyena.
Mallas: de insumo secundario a factor crítico
La segunda parte de la jornada la tomó el ingeniero Felipe Arzuaga, de Hilonyl, con una charla sobre tendencias en mallas para fardos. Hilonyl lleva décadas en el mercado uruguayo —arrancó importando hilo en 1994 y sumó mallas a fines de los noventa— y desde 2020 retomó la importación de malla y film con un criterio que Arzuaga destacó: cada modelo nuevo se prueba durante un verano completo antes de ofrecerlo. “Es la manera de no perder el trabajo hecho”, dijo.
El mercado evolucionó. Las enfardadoras actuales comprimen cada vez más, los fardos son más pesados y eso exige mallas más resistentes. Al mismo tiempo, el film que en Europa ya está desplazando a la malla tradicional todavía no tiene sentido en Uruguay, principalmente por las dificultades logísticas de reciclaje.
En ese contexto, Hilonyl lanzó Charrúa, una marca desarrollada específicamente para el mercado uruguayo en conjunto con Novatex.
“Una marca pensada para el productor de 4.000 metros”, explicó Arzuaga, combinando identidad local con fabricación de primer nivel internacional.
El cierre estuvo a cargo de Miguel Bosquets, representante de Novatex, empresa italiana fundada en 1977 y parte del grupo Tama desde 1999, con dos plantas en Italia y una producción de 600 mil mallas anuales que abastece principalmente a Europa y Estados Unidos. América Latina representa apenas el 1% de sus ventas, y la presencia en Uruguay forma parte de una estrategia de desarrollo regional.
Bosquets centró su presentación en un dato que suele subestimarse: el 33% de la calidad final del fardo depende de la malla. Novatex opera con telar propio y patentado, lo que le permite reducir la cantidad de nudos en la malla y con eso bajar las chances de falla. También presentó una malla de 4.000 metros, por encima del estándar uruguayo de 3.000 a 3.600 metros, orientada a operaciones de mayor escala.

