El mercado lanero australiano cerró la decimoctava semana de la zafra 2026/27 con el mayor ajuste semanal, en un contexto de menor confianza de los compradores y fuerte resistencia de los productores.
La oferta fue de 27.934 fardos, 2.042 más que la semana anterior (+7,9%), e incluye 1.416 fardos de lana neozelandesa ofrecidos en Melbourne. El rechazo subió a 27,0%, el más alto desde mayo de 2023.
El IME cerró en 17,23 dólares australianos por kilogramo base limpia, con una baja de 62 centavos (-3,5%) respecto del cierre de la semana pasada. En moneda estadounidense, el indicador finalizó en US$ 12,12, con una caída de -3,2%. La baja en la moneda internacional se vio moderada por el tipo de cambio, con el dólar australiano en US$ 0,7037, contra US$ 0,7016 de la semana anterior.
El IME cayó en 12 de las últimas 14 jornadas de remate y perdió 170 centavos australianos en ese tramo. Aun así, se ubica 310 centavos (21,9%) por encima del mismo remate del año pasado.
Las lanas Merino de buen estilo y buenas mediciones siguieron superando a las de menor estilo, con alta materia vegetal o baja resistencia a la tracción. La competencia de los procesadores aumentó el miércoles, con lotes seleccionados de 17,5 a 18 micras y mejor estilo firmes a más caros. Los Merino más gruesos registraron caídas mayores otra vez. En la región Sur, la diferencia entre las 18 y 21 micras llegó a 632 centavos, contra 193 a comienzos del año calendario. Las cruzas registraron fuertes caídas, siguiendo a los vellones Merino.
Alrededor de un tercio de la oferta de vellones Merino quedó sin vender, contra 27% del mercado total. Para Australian Wool Innovation, esto sugiere que muchos productores no aceptan la corrección y prefieren retener lana, lo que podría reducir la oferta disponible si los precios siguen bajo presión. La oferta de origen australiano está 13,1% por debajo de la zafra pasada.
Para la semana próxima se esperan unos 28.400 fardos. AWI considera que la combinación de menor oferta y resistencia vendedora podría moderar la corrección, aunque hace falta una demanda renovada de los procesadores para una recuperación sostenida.


