El analista australiano Simon Quilty puso el foco en el avance de las razas carniceras sobre vacas lecheras, con un gran crecimiento en Estados Unidos.
El "beef on dairy" —el cruzamiento de vacas lecheras con razas carniceras, típicamente Angus— dejó de ser una rareza para transformarse en una de las tendencias que más rápido crece en la ganadería mundial. En sus presentaciones en Uruguay, el analista australiano Simon Quilty lo enmarcó en la idea que atravesó toda su charla: el mundo se divide cada vez más entre carne de calidad y carne commodity, y la de calidad es la que gana valor.
El empuje viene desde la demanda. Para atender ese consumo que privilegia la calidad y la proteína, el cruzamiento de vacas lecheras con razas carniceras cobró enorme importancia en Estados Unidos, donde —según Quilty— ya representa alrededor del 18% de la producción.
Australia va por el mismo camino: hay un fuerte impulso a producir más ganado de carne a partir del rodeo lechero, un movimiento que Quilty ve como parte del giro global hacia carne de mayor calidad que lidera Estados Unidos.
La lógica es de interés directo para el tambo. El ternero excedente de un rodeo lechero suele valer poco; al servir esas vacas con genética carnicera, ese mismo ternero gana conformación y potencial de engorde —con el aporte de marmoleo que suma la genética lechera— y, con ello, valor. Para el productor de leche es convertir un subproducto en un ingreso; para la industria, sumar volumen sin resignar calidad.
La gran novedad que destacó el analista está en el plano regulatorio. Australia cambió la definición de lo que puede llamarse "Angus": antes se exigía un 75% de sangre Angus y ahora alcanza con el 50%, alineándose con el criterio de América del Norte. El efecto es concreto: permite clasificar como Angus a terneras y terneros cruza salidos del rodeo lechero, con el sobreprecio que ese sello implica en góndola y en la exportación. Bajo el nuevo esquema, AusMeat audita desde el 1º de julio.
Con ese incentivo, la tendencia gana fuerza: los animales jóvenes y los cruza lecheros se destinan a sistemas de engorde y recría, y la nueva definición de Angus les agrega valor. Para la marca, en tanto, queda abierto el debate entre ampliar el mercado o diluir el atributo que la hizo valiosa.
Para la región, la lectura de Quilty deja una señal a seguir. En un mundo que pagará cada vez mejor la calidad, y con una oferta global que tendería a ajustarse en los próximos años, el tambo tiene en el denominado Beef On Dairy una oportunidad concreta: agregarle valor a un ternero que hasta hace poco casi no lo tenía e integrarlo a una cadena que premia, cada vez más, la calidad.
La señal australiana, además, muestra un camino para ordenar y certificar un negocio que hoy crece de manera dispersa.

